martes, 19 de abril de 2011

Otra nueva guía: "la irracionalidad"



Días atrás escribía sobre la incertidumbre como guía en mi labor de nutricionista, aplicable también como guía en cualquiera de nuestros propósitos. Hoy les hablaré de otra nueva guía, la irracionalidad.
Cuando estaba en quinto año del colegio secundario me deslumbró la búsqueda emprendida por un grupo de filósofos: reencontrar el verdadero pensamiento del latinoamericano. Según estos filósofos el pensamiento latinoamericano no podía estar sustentado en la racionalidad (más bien occidental), el latino no es racional. La exacerbación de lo racional niega lo diferente y los latinoamericanos somos todos diferentes, por la mezcla de culturas con las que convivimos.
Me interesaron dos aspectos de esta búsqueda. Primero, me deslumbró que haya gente que se detenga a pensar sobre qué está montado su pensamiento, (lo que me llevó a reflexionar sobre el mío). Por otro lado, me resonó la irracionalidad, me permitió dar cause y aliviar todo aquello que, de otro modo, no encajaba en ningún lado.
Al negar lo irracional, decían ellos, negamos tres aspectos vitales a la esencia de un latino: la sensibilidad, la pasión y el misterio.
Darle lugar a estos aspectos en mi vida me preservó (me preserva) y me acerca el otro y a su diferencia.
Cuando me encuentro con un “otro” en el consultorio, y no se qué puede pasarle, y no tengo certezas previas ni preconceptos sobre lo que trae, generalmente aparece la empatía.
La irracionalidad está presente en las consultas que se me presentan en el consultorio para bien y para mal.
No hay racionalidad en quien come desmedidamente, ó en quien no come, en quien no se organiza, en quien elige comida chatarra y también en quien contra el paradigma cultural que te lleva a comer desmedidamente, o comida chatarra o no comer elige una nueva forma de alimentarse. De ningún modo, no podría nunca encarar esas consultas sólo con racionalidad, o con un libro, o con una dieta establecida a priori.
Si sólo se tratara de racionalidad, la gente con sobrepeso ya lo sabe todo entonces por qué no puede sostener la dieta, todos saben que si no comemos morimos entonces por qué habría anorexia…
Definitivamente no basta la racionalidad.
Cuando se abre la consulta y se agudiza la confianza hay misterio, mucho misterio, abunda el misterio: las creencias, la búsqueda de lo mágico, las consultas que den alguna respuesta. Eso vale mucho y no es racional.
Aparece en las consultas el dolor, el miedo, la angustia contenida, las tristezas viejas, los roles mal ocupados o desplazados, las postergaciones, todas expresiones de sensibilidad, mal canalizadas en la comida. Y no, no es racional.
Aparece la lucha entre la vida y la muerte, el miedo a la muerte, la pasión, que mantiene y sostiene y reafirma en la vida. Y de nuevo, no, no es racional, no se resuelve con la balanza y las cuentas de calorías, se hacen necesarias otras formas.
Renegar de lo irracional es renegar de nosotros mismos  y eso no ayuda a conectar y revertir.  Por eso, no tengo demasiadas dudas, en mi labor de nutricionista, otra guía y consejera, necesaria, comprensiva y solidaria es la irracionalidad.

2 comentarios:

  1. Con especial agradecimiento a quienes me guiaron y me ayudaron a pensar " otras formas", como mi profesor de quinto año de filosofía...

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  2. Anónimo20/4/11 9:32

    Una joya. Aguante la cultura alimentaria latinoamericana, la autonomía alimentaria también es un derecho. Gracias Vani. Karina Valobra.

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